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Con tu apoyo la aldea se hace realidad
ALDEA AUTISTA NO ES UN SUEÑO LEJANO: Está ocurriendo ahora. Tu aporte económico se transforma en espacios, programas y comunidad real para todas las edades del espectro.
Transformando el mundo para que el autismo florezca
En Chile, 1 de cada 50 personas es autista.
La mayoría de las personas autistas vive en entornos que no están diseñados para su forma única de sentir, percibir y habitar el mundo. Eso significa que, a diario, enfrentan espacios que generan sobrecarga sensorial, ansiedad o aislamiento.
Aldea Autista nace como respuesta a esta realidad urgente: el primer proyecto en América Latina que combina diseño arquitectónico neuroafirmativo y un modelo comunitario replicable, pensado para crear espacios seguros, predecibles y sensorialmente amables. Es levantar y desarrollar un ecosistema que respeta los ritmos, intereses y formas de vida autista, desde la infancia hasta la adultez.
Aquí, cada textura, luz, color y sonido está diseñado estratégicamente para regular, cuidar y potenciar la vida autista. La arquitectura no es neutra: puede proteger o violentar. En Aldea Autista, cada detalle busca ser un apoyo tangible para reducir la sobrecarga, prevenir el burnout y abrir posibilidades de convivencia real. Esto no es un lujo: es la base de la autonomía, la dignidad y la pertenencia.
Aldea Autista propone un modelo pionero de comunidad, respeto y enfoque de derechos para personas autistas y sus familias
Entre el 63% y 90% de niños y jóvenes autistas experimentan bullying.
Más del 80% de adultos autistas está desempleado o subempleado.
La tasa de depresión e ideación suicida es hasta
9 veces mayor que en población neurotípica.

No se trata de incluir al diferente sino de adaptar el entorno al autismo
¿Por qué Aldea Autista es urgente, y necesaria?

"Es un espacio para que todas las personas autistas puedan vivir su vida autista, independiente de los niveles de apoyo que requieran, desde un enfoque neuroafirmativo"
Porque Aldea Autista acompaña a todo el espectro y en todas las etapas de la vida. En Aldea Autista comprendemos que el autismo no se limita a una edad ni a una etapa específica, sino que forma parte de la trayectoria vital completa. Por ello, nuestra propuesta está orientada a todas las personas autistas, sin distinción de edad ni condición, desde la primera infancia hasta la adultez mayor.

Un espacio para habitar, crecer y pertenecer.
Aldea Autista es un proyecto pionero que transforma el modo en que acompañamos la vida autista. No es un centro de paso ni un lugar de adaptación. Es una comunidad permanente, diseñada desde cero para acoger, cuidar, educar, trabajar y vivir desde una mirada neuroafirmativa. Porque las personas autistas tienen derecho a una vida autista, a sentirse parte de una comunidad que los valora, los comprende y les respeta.
Espacios que componen Aldea Autista
Espacios abiertos y semicerrados, inclusivos y sensorialmente amables, diseñados para múltiples formas auténticas de interacción comunitaria que respetan cada ritmo social

Zona de ateliers y talleres productivos, donde intereses específicos se transformen en proyectos creativos, oficios, autonomía y comunidad.

"Casa de Vida Autista" plantea una arquitectura de nicho dentro del hogar: habitaciones personales ajustadas a los perfiles sensoriales de cada habitante, zonas comunes de baja carga acústica y lumínica, espacios para la estimulación controlada, áreas de calma, huertas interiores y espacios creativos centrados en intereses específicos.



Salas de terapia grupal diseñadas para contención, encuentro y crecimiento, favoreciendo vínculos auténticos, aprendizajes compartidos y bienestar emocional colectivo.

No se trata de solo "preparar a la persona para el mundo exterior", sino de crear un entorno que se ajuste a sus ritmos, intereses y formas de estar, permitiéndole vivir y crecer desde su autenticidad.

Espacios de encuentro comunitario, anfiteatros, círculos de palabra y espacios comunitarios inclusivos, culturales y sensoriales.

Espacios para el desarrollo de intereses específicos, oficios, arte y trabajo autónomo, transformando pasiones individuales en proyectos significativos y aportes comunitarios creativos.

Acompañamiento interdisciplinario que integra terapeutas, cuidadores y profesionales comprometidos con la neurodiversidad, generando apoyos personalizados, entornos predecibles y procesos vitales respetuosos desde la infancia hasta la adultez autista.
La Aldea nace desde dentro, desde experiencias vividas y compartidas.
Su fuerza está en:
1ra persona, personas autistas.
2da persona, familias, cuidadores y acompañantes.
3ra persona, profesionales comprometidos que la piensan, la encarnan y la construyen colectivamente.
1.
Personas Autistas
Quienes mejor conocen lo que significa habitar un mundo que pocas veces fue diseñado para ellas. Sus voces, sus experiencias y sus necesidades son el centro del proyecto.
2.
Familias y cuidadores
Padres, madres, hermanos y acompañantes que han recorrido caminos de urgencia, miedo y esperanza. Ellos aportan la visión cotidiana de los apoyos reales y posibles.
3.
Profesionales comprometidos
Especialistas en autismo y neurodiversidad que trabajan desde un enfoque neuroafirmativo, sin patologizar. Su rol es ofrecer herramientas y sostén, siempre en diálogo con las experiencias vividas.

Socias Fundadoras
Aldea Autista es hoy una Corporación Sin Fines de Lucro, fundada por mujeres profundamente vinculadas al mundo autista desde la experiencia personal, familiar y profesional.
Con conciencia, compromiso e innovación convirtieron esas vivencias en un proyecto colectivo que inspira un nuevo modelo de convivencia, cuidado y enfoque de derecho.


Javiera Aguirre Domke

María José Pérez Donoso

Francisca Reyes Martínez
Quienes ya colaboran con la Aldea





No somos solo un espacio arquitectónico y comunitario: somos un centro vivo de conocimiento, formación y transformación social. Aquí impulsamos vidas ajustadas a cada perfil neurológico y culturas inclusivas en todos los sectores.


Acompañamientos Individualizados en Neurodivergencias
Diseñamos servicios ajustados a las necesidades individuales, enfocados en las fortalezas únicas de cada persona, para potenciar su autonomía, bienestar y participación social.

Formación y Capacitación Especializada en Neurodiversidad
Cursos, talleres y diplomados presenciales y online, guiados por formadores especialistas. Combinamos evidencia científica con el paradigma neuroafirmativo para transformar prácticas en educación, salud, familias, empresas y comunidades.

Coaching Parental en Neurodivergencia
Acompañamos a familias que buscan comprender, aceptar y fortalecerse junto a la vida de sus hijas e hijos. Entregamos herramientas concretas para reducir sobrecarga, mejorar la comunicación y potenciar la autonomía.

Programa de Coaching Neurodivergente/Autista
Un programa único en su tipo: certifica a personas autistas y no autistas en coaching especializado en neurodivergencia. Fomenta redes de liderazgo, autonomía y acompañamiento ético entre pares.

Ponencias y Conferencias
Líderes autistas y profesionales de la Aldea participan en congresos y jornadas, cambiando narrativas, inspirando instituciones y abriendo caminos hacia una inclusión real.

Consultoría en Inclusión Neurodiversa para Empresas
e Instituciones
Evaluamos entornos, formamos equipos inclusivos y diseñamos programas de acompañamiento laboral autista. Demostramos que incluir es también una ventaja competitiva.

Redes Inclusivas entre Empresas, Instituciones, Organizaciones y Las Familias
Creamos una plataforma de colaboración intersectorial que impulsa proyectos inclusivos, innovación social y una comunidad que multiplica el valor de la neurodiversidad.

Nuestra Aldea
Aquí no se camufla el canto
ni se esconde el eco de un stimming.
Aquí la luz entra suave
y el mundo no pide permiso para ser distinto.
Hay una casa que respira despacio,
un jardín que no exige nombre,
un refugio con murallas de lana
y silencio que abraza sin preguntar.
Los muros no aprietan, acompañan.
Los colores no gritan, sostienen.
Los tiempos no se imponen, se escuchan.
Las palabras no se fuerzan,
se dejan nacer cuando quieren.
Aquí no se enseña a parecer.
Aquí se aprende a habitar el propio ritmo,
a encontrar en lo cotidiano un espacio digno,
a ser parte sin disfraz ni traducción.
“La Aldea Autista no es una isla. Es un faro".
Una raíz que sueña árboles nuevos,
donde la diferencia florece sin temor,
y cada gesto, cada silencio,
se reconoce como parte de un mismo tejido.

